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SERIES / Series para el recuerdo / “Aquellos maravillosos años”

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Aprovecho este post para hacerle mi pequeño homenaje al cantante blanco con la voz más negra, Joe Cocker, que aunque nos acaba de dejar hace muy poquito su música siempre permanecerá.

La música es como una fábrica de recuerdos o una máquina del tiempo, dependiendo del tema que escuches te puede transportar a tu niñez, tu adolescencia o juventud. Una simple canción puede hacer aflorar momentos que tenías completamente dormidos. Esto mismo me pasa cada vez que escucho la versión que Joe Cocker hizo del tema de los Beatles “Whith a little help from my friends” y que fué la canción de cabecera de la serie Aquellos maravillosos años. Es escucharla y vénirseme a la mente esa inolvidable serie, inolvidable tanto por su historia como por su banda sonora. Por algo fué ganadora de 22 premios y nominada para 54 más. Y su protagonista, Fred Savage, con tan solo 13 años, se convirtió en el actor más joven nominado como mejor actor principal en una serie de comedia.

Esta es la historia de Kevin Arnold narrada por él mismo siendo ya mayor; la historia de su niñez y adolescencia contada con añoranza y, al mismo tiempo, contando también los acontecimientos sociales que iban ocurriendo en esa época a partir de 1956, el año en el que nace. Una historia sencilla, quizá fué eso la clave de su éxito, tan sencilla que bien podría ser la historia de cualquier niño, de cualquier época o de cualquier país.
Kevin es el menor de tres hijos de una familia de clase media. Su padre, veterano de la guerra de Corea, es un hombre muy serio y siempre malhumorado debido a su trabajo. Su madre, al contrario, es una mujer muy abierta que dejó sus estudios cuando se casó y solo se dedica a su familia. Karen, su hermana mayor, es una hippi que no vive con ellos (solo sale en el último capítulo) y su hermano, mayor que él, es el típico hermano que disfruta haciendo rabiar a su hermano pequeño y sus amigos. Por supuesto, también cabe mencionar a su mejor amigo Paul, el empollón de turno, y a Winnie, la niña que le gusta y que vive en su misma calle.

A lo largo de la serie Kevin Arnold va contando su niñez, su primer beso con Winnie, sus problemas familiares o los de sus amigos, las historias del colegio… Y van pasando los años y la niñez va quedando atrás y como siempre suele suceder, las vidas de los tres amigos toman rumbos distintos. Winnie se va a estudiar a Paris, Paul a la universidad de Harvard y Kevin se queda en Estados Unidos. Al final de la serie Kevin está casado y tiene un hijo de 2 años, su padre muere y su hermano se hace cargo del negocio familiar, y su madre termina la carrera y consigue un trabajo muy importante. Y esta es, a grandes rasgos, la historia de Kevin Arnold. Una historia parecida a otras muchas historias pero como cada una, única.
Al final de la serie, el narrador, o sea Kevin, hace una reflexión en la que nos da a entender, que tan pronto estamos en pañales como ya no estamos aquí. Que la niñez acaba sin apenas darnos cuenta. Que ya podía ser vieja nuestra casa, estrechas las calles de nuestro barrio, fríos los patios del colegio o desoladas las plazas donde jugábamos, porque para todos nosotros, aquellos tiempos, los de nuestra niñez, siempre serán  “aquellos maravillosos años”

 

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Ana Isabel

Ana Isabel Domínguez Orol
Fundadora y autora del blog Entérate de lo último
https://enteratedeloultimo.es/

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