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PELÍCULAS / “Aventuras en la gran ciudad” / Recordando los ochenta

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¡Qué será lo que tienen los ochenta que todos los que vivimos esa época nos quedamos atrapados en su música, en su cine, en sus series, y todo lo de entonces nos parece mejor que lo de ahora! Será la nostalgia, ya que por entonces éramos niños o adolescentes, vamos, mucho más jóvenes… Los ochenta dejaron huella, algo especial deben tener para que exista esa especie de culto en todo lo que envuelve esa década.

«En la década de los ochenta el cine juvenil fue una mina de oro y nos dejó películas que todos recordamos como “Regreso al futuro”, “E.T. el extraterrestre”, “Gremlings”, y un sin fin de ellas más de las que ya no se hacen. Películas que perdurarán en el tiempo.»

Chris Columbus, guionista de alguna de esas películas, debuta como director de cine con “Aventuras en la gran ciudad” en 1987. Aunque muchos en esas fechas no pudimos asistir a su estreno en el cine ya que aún estábamos enganchados al chupete, sí que la vimos años más tarde en televisión o Dvd y la recordamos con mucho cariño. No es que sea un peliculón ni la mejor de entonces, pero tiene ese algo especial de las películas ochenteras, tiene su sello, y a muchos, al ir haciéndonos mayores, todavía nos apetece volver a verla de vez en cuando.

¿Quién no recuerda a Chris Parker (Elisabeth Shue, la joven niñera perdida en Chicago con Sara y Brad, los niños que cuida, y un amigo que se unió a última hora? Quién le iba a decir que esa iba a ser la noche más accidentada de su vida y que por ir en busca de su amiga Brenda, que estaba perdida en esa gran ciudad y sin posibilidad de volver, ella y los niños serían robados, secuestrados, amenazados de muerte, que sufrirían un accidente de coche y se verían metidos en un ghetto teniendo que interpretar una pieza de Blues con el mismísimo Albert Collins para más tarde ser perseguidos por la mafia, y que incluso tendrían que trepar por un rascacielos y sobre todo llegar a casa antes que sus padres y evitar que estos se enteraran de nada. Cómo para olvidarla, qué película, cuántos recuerdos nos trae a la memoria. Cuando los niños de entonces no teníamos móvil, ni tablet, ni internet en casa, ni muchas otras cosas que tienen los niños de ahora, pero qué bien nos lo pasábamos jugando en la calle con los niños del barrio: las niñas con las muñecas, a la pelota o a la comba; los niños al fútbol, a las canicas, o a donde nos llevase la imaginación. ¡Qué tiempos aquellos! Los ochenta fueron nuestros y se quedaron en nuestro recuerdo, y volver a ver esta película es volver a los ochenta, volver a los recreos en el patio del colegio, a los bocadillos de nocilla, a los domingos de cine y palomitas… Volver a ver “Aventuras en la gran ciudad” es la vuelta a aquellos maravillosos años.

 

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